De Zaragoza a Okinawa: nuevos enfoques para mejorar la estabilidad de las células solares de perovskita

De Zaragoza a Okinawa: nuevos enfoques para mejorar la estabilidad de las células solares de perovskita

La estabilidad de las células solares de perovskita fue el eje del seminario impartido por el investigador ARAID Emilio J. Juárez-Pérez el 27 de julio de 2026 en Okinawa (Japón). La sesión reunió a la comunidad científica del Okinawa Institute of Science and Technology (OIST) para conocer avances en degradación de materiales, monitorización en condiciones reales y tecnologías abiertas aplicadas a la energía solar.

Durante el seminario “From the Lab to the Rooftop and Back to Okinawa: Operational Stability of Perovskite Solar Cells with Open Hardware (Perovskino + ParaSol)”, Emilio Juárez-Pérez abordó uno de los principales retos de las tecnologías fotovoltaicas basadas en perovskitas: aumentar su vida útil sin renunciar a los elevados niveles de eficiencia que ya han alcanzado.

La presentación conectó resultados obtenidos durante su etapa investigadora en OIST con desarrollos actuales liderados desde el Open Solar Stability Lab del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA). Entre los aspectos tratados destacaron los mecanismos de degradación de las perovskitas híbridas y la identificación de compuestos liberados durante estos procesos, investigaciones que han contribuido a mejorar la comprensión de la estabilidad de estos materiales.

El seminario también permitió presentar Perovskino, una herramienta de código abierto basada en Arduino para monitorizar el punto de máxima potencia de células solares, así como ParaSol, una plataforma de ensayo desarrollada en Zaragoza para evaluar el comportamiento de dispositivos fotovoltaicos en condiciones ambientales reales. Entre los resultados expuestos se encuentra el funcionamiento continuado durante más de 430 días de una celda basada en perovskita sin pérdidas apreciables de rendimiento.

Como propuesta de futuro, Emilio Juárez-Pérez planteó la utilización complementaria de los climas de Zaragoza y Okinawa como entornos de ensayo para estudiar la estabilidad de estas tecnologías bajo condiciones ambientales muy diferentes. Este planteamiento podría contribuir a acelerar el desarrollo de soluciones fotovoltaicas más robustas y favorecer su futura implantación a gran escala.

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